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40 Años Despues (cumbre en el Aconcagua )...


By dzacur- Publicado el11 April 2012





Puente del Inca



Nico

            

Mulas en playa ancha

 

Plaza de Mulas

 

          

Plaza de Mulas

 

 

 

 

 

 

                  

Canada

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

Canada

 

La travesia desde La cueva

 

Mica al fondo de la pared sur

Nico y Mica en la cumbre 6964 metros

Nico y Mica en La cumbre 6964 metros



Nico en la cumbre

 

Despedida de plaza de mulas

 

Partimos de la capital Salteña el día 4 de febrero del corriente año, era una expedición que en un principio realizaríamos solo 2 personas Micaela Pereyra y yo. Pero el destino nos cruzó con Alejandro Días Patrón y el Gringo Reyna, ellos del Club Amigos de la Montaña y nosotros del Club de Montaña JANAJMAN.
Llegamos a Mendoza de noche y al día siguiente nos quedamos para hacer compras de fiambres y realizar el trámite del permiso para ingresar al Parque Provincial Aconcagua. Es raro pagar para ingresar a una montaña, pero bueno, son los tiempos modernos y nada es gratis o por lo menos eso pensábamos, pero por suerte estábamos equivocados!!!!
Salimos de la ciudad de Mendoza y pasamos por Los Puquios, para despachar las cargas en las mulas, todo se pesa minuciosamente, teníamos que llevar 90 kilos de equipo y comida entre los cuatro, pero los 120 que acusaba la balanza casi me matan de la angustia.
Pasamos por Puente del Inca, trámite de ingreso al Parque en Horcones y estábamos  listos para la gran aventura.

Cabe aclarar que si bien partimos los 4 desde Salta, estaba hablado y arreglado que funcionaríamos como dos expediciones independientes. De esta manera ellos no se tendrían que acomodar a nosotros ni viceversa, esto solucionaba el tema de las comidas, los ritmos y los estilos de subir un cerro. Pues nunca compartimos ninguna salida previa y a mi entender en este tipo de montañas, es mejor si vas en equipo, conocerse bien con los compañeros.
De esta manera empezamos el corto trayecto hacia el primer campamento llamado Confluencia, nos tomo alrededor de 3 horas llegar y es una parada obligatoria. Con Mica armamos la carpa, los otros dos prefirieron pagar una carpa dormitorio y despachar su carpa por mulas. A la mañana siguiente nos encontramos todos en la puerta de la enfermería para realizarnos los controles médicos y tener la autorización para continuar la larga marcha a nuestro próximo campamento. A los muchachos los retuvieron por un pequeño problemita con la presión de uno de ellos, a nosotros nos dio bien (presión y saturación de oxigeno en sangre), desarmamos el campamento y partimos a Plaza de Mulas. Es un recorrido por una quebrada que se hace realmente interminable, se llama Playa Ancha. Llegas a un punto tras 4 horas ininterrumpidas de caminata que se llama Piedra Ibáñez, esto es la mitad del recorrido,  nos tomó 5 horas más llegar a Plaza de Mulas, 4360 metros. En resumen 9 horas de caminatas bajo el sol, el premio es el paisaje que te asombra a cada vuelta de una curva.
Como estaba estipulado en nuestro plan, todo el siguiente día lo pasamos en Mulas recuperándonos, hidratando y haciendo sociales. La siguiente mañana nos encontró armando el equipo para ir en búsqueda de la cumbre del Cerro Bonete, que esta justo al frente del Aconcagua, mide 5000 metros y tiene una vista única de la Cara Oeste del Coloso de América. Lo ascendimos en algo más de 3 horas, vino con nosotros otro salteño, Orlando Valdez que se desempeña como medico en Plaza de Mulas. Luego bajamos y nos quedamos en el destacamento de los Patrullas de Aconcagua tomando unos mates y escuchando anécdotas. Estos personajes son los responsables de los rescates en el cerro, libran verdaderas batallas en contra de los elementos para llevar nuevamente a sus casas a personas que sufren distintos contratiempos. Es gente muy humilde y con un temple especial, por suerte somos amigos de muchos de ellos.
Los dos días siguientes lo pasamos en Plaza de mulas completando la aclimatación necesaria para ir a mayores alturas, es uno de los puntos más importantes de una expedición.Los partes meteorológicos nos decían que según nuestro plan, el día que nos tocaría ir para la cumbre no sería bueno, el anterior será entonces. Así que armamos todo y partimos directamente al campamento de Nido de Cóndores 5580 metros, salteándonos un campamento (Plaza Canadá). Partimos en medio de una nevada, que se intensifico en la mitad del trayecto, llegamos cansados pero contentos (sentimos que estábamos correctamente aclimatados).
Nuevamente con partes meteorológicos que nos dieron por radio, nos dimos con la sorpresa que el mejor día volvía a ser el del plan original, nos sobraba un día, que lo usamos para quedarnos en Nido de Cóndores, esto nos aclimato mejor aun y permitió que descansemos y recuperásemos las fuerzas.
Además nuestra estadía en Nido se hizo mas grata gracias a las comodidades de una carpa Domo, en donde pasamos la mayor parte del tiempo (gentileza de los Patrullas).

Partimos con rumbo a nuestro nuevo objetivo, el campamento de Plaza Cólera que esta a una altura de 6000 metros, comentar que fue cansador y penoso nuestro avance no tiene importancia, pero el peso de la mochila y la delgadez del aire a estas alturas completaban el panorama con el que llegamos. Antes pasamos por el campamento de Berlín que esta un poco mas abajo, lo que mas me llamo la atención es la cantidad de basura y el estado en ruina de estas casuchas de madera. En la parte próxima a llegar a Cólera hay un pequeño escalón rocoso, que muy atinadamente protegieron poniendo unos cuantos metros de cuerdas fijas. Jaime Soriano, otro salteño nos estaba esperando, con Mica armamos la carpa justo a lado de la de él. Lugo nos avocamos a la tarea de buscar y derretir nieve para mantenernos hidratados, esto es una de las tareas fundamentales en un campamento en altura. Es casi permanente el runrunear de los calentadores en casi todas las carpas, aparte es importantísimo el lugar escogido para juntar la nieve. Lo que pasa es que al haber tanta cantidad de personas en los lugares de acampada, están repletos de basura de todo tipo y fundamentalmente orina  y eses. En Plaza de Mulas te dan unas bolsas que son correlativas con el numero de tu permiso, en ellas se debe bajar las deposiciones de cada uno, pero lamentablemente no mucha gente cumple con esto (de no hacerlo y si te pillan tenes que pagar una multa de 500 pesos).
El despertador sonó a las 04 de la madrugada, es un acto de muchísima valentía salir del calor y confort de las bolsas de dormir, preparamos el desayuno y nos vestimos para la ocasión. Empezamos la marcha hacia la cima a las 5:30 y rápidamente nos encontramos en una especie de convoy que ascendía lentamente por las laderas heladas de la montaña. La primera parada la hicimos en Independencia, que es un refugio destruido que esta a 6400 metros. En este punto a Mica se le rompió un crampon y en las tareas de solucionar el inconveniente me saque los guantes. Me hele de mas un par de dedos de la mano,  la suerte estaba echada, arreglamos la falla y continuamos. El Aconcagua es una montaña en la que fue tanta gente y se escribió tanto, que cada paso que dábamos era como pasar por terreno conocido para nosotros. Es así que pasamos el Portezuelo de los Vientos, el Gendarme, La Gran Travesía y todo esto nos depositó en La Cueva, el lugar en donde las extensiones de Febo nos recalentaron. Sinceramente pasamos mucho frío, pero la Pacha nos protegió del Huayra (viento), que no soplo en todo el día. En nuestro interior sentíamos que nada nos quitaría el gozo de llegar a la cumbre. Asi que después de un breve descanso, de tomar algo de té, continuamos el lento ascenso, quedaba una de las partes más duras por delante. La famosa Canaleta, lugar en el que la mayoría de las personas desisten de su acometida. Encaramos este ultimo obstáculo con mucha paciencia y determinación, al cabo de una hora y media vi como las puntas rocosas del filo somital se extendían a la misma altura en la que nos encontrábamos. Me Salí del sendero y me asomé, una corriente paso por todo mi ser, estaba contemplando desde arriba todo la Pared Sur del Coloso, una de las mas difíciles del mundo. Con más de 3000 metros de caída al vacío, que maravilla lo que veían mis ojos. Este punto se llama Filo del Guanaco y ya estas a un paso de conquistar la cumbre. Fue así que dimos el último esfuerzo, nos paramos detrás de una gran roca y nos preparamos para aguantar la emoción. Trepamos el escalón rocoso y a escasos metros ya sin nada más de pendiente se encontraba la cruz que señala la cima del Aconcagua. Huy que emoción, que gran momento, nos abrazamos y las lagrimas empezaron a fluir sin darnos cuenta. El objetivo, la cumbre, los que están y los que no, la familia, los amigos, los que estuvieron y los que vendrán, tantas cosas. Por eso digo que nos preparamos para aguantar tanta emoción. Aparte yo traía un bagaje mas de emoción, este año se cumplían 40 años de la primera ascensión de mi papá a esta montaña, y todo el camino me fui acordando de sus anécdotas, como cambio todo viejo. El contaba que cruzaban los ríos de madrugada, traían poca agua por el deshielo, nosotros pasamos por puentes (uno lo donó Brad Pitt), ellos estaban prácticamente solos, nosotros rodeados todo el tiempo de personas, Plaza de Mulas es una ciudad con pub y ni hablar del equipo con el que ellos subieron. En fin, media hora después llegaron los Patrullas y me dieron la posibilidad de hablar con un teléfono satelital, y si... lo llame a mi Tata, más emoción!!!!!! Jaime Soriano y Orlando Valdez también llegaron ese mismo día a la cumbre; así que los salteños en el techo de América fuimos cuatro. Después de una hora y media y saludar a los que llegaban comenzamos la otra mitad del viaje, volver. La bajada es la parte más peligrosa del ascenso a una montaña y las estadísticas respaldan esto, la gente llega a las cimas o donde pueden al límite de sus fuerzas y todo se complica a la hora de bajar. Desandamos todo el camino hacia  Cólera y nos quedamos en ese campamento esperando a los que todavía faltaban llegar.
A la mañana siguiente se levantó mucho viento y nos costó desarmar el campamento, después bajamos directo a Plaza de Mulas, haciendo una breve parada en Nido de Cóndores, por la noche festejos. Al otro día check out en guardaparque y el largo regreso a Puente del Inca. De los otros dos muchachos con los que compartimos el viaje de Salta a Mendoza nos enteramos que uno de ellos no se sintió muy bien en Nido de Cóndores y el otro como gran compañero se bajo con él.  Empiezo el relato comentando que todo es dinero, pero por suerte no fue así para nosotros, el Aconcagua que es un lugar masificado con montañistas y gente de todo el mundo, o sos cliente o Prestador de algún servicio (médicos, campamenteros, porteadores, cocineros, muleros, guías, etc.) Nosotros no éramos ni uno ni lo otro y no manejábamos el dinero necesario (todo dólares) para los servicios. Nos trataron muy bien los Patrullas (David y Cristian) y la gente de Los Puquios (Chapu y Vero), hay cosas que no se pueden pagar con dinero y ellos fueron muy generosos con nosotros en lo cotidiano.  
Luego unos días en Mendoza la  vuelta, al trabajo y la vida cotidiana.         

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